otros dos.
Sé que estás trabajando otra vez.
Me alegro por ti.
Me quedé mirando aquellas palabras.
Durante tres años no había mostrado el menor interés por mis proyectos.
Ahora, cuando ya me estaba marchando, parecía recordar que yo tenía sueños.
Apagué la pantalla.
Una semana después, mi abogado organizó una reunión para negociar la separación.
Llegué acompañada de él.
Jingshen estaba solo.
Parecía agotado. Tenía sombras oscuras bajo los ojos y la camisa ligeramente arrugada.
Nunca lo había visto así.
—Gu Li —dijo al levantar la cabeza.
Tomé asiento