EL DÍA QUE VOLVIÓ SU PRIMER AMOR, LE PEDÍ EL DIVORCIO… SIN DECIRLE QUE ESTABA EMBARAZADAv

pequeña sonrisa.

—No lo sabías. Nunca me preguntaste a qué me dedicaba antes de casarnos.

Aceptó el reproche sin discutir.

—Tienes razón.

Se agachó junto al cochecito y saludó a nuestro hijo.

Gu An respondió con una carcajada.

Era una risa contagiosa, luminosa.

Jingshen lo levantó con cuidado.

Después se volvió hacia mí.

—¿Crees que algún día podremos ser amigos?

Pensé un momento.

—Quizá. Pero no necesitamos forzarlo. Ser buenos padres para An ya sería mucho.

Asintió.

—Eso podemos hacerlo.

Lo vi alejarse con nuestro hijo en brazos.

No sentí