junto a la puerta mientras Claire corría a enseñarle un dibujo. Recordé sus comentarios sobre los hijos ajenos y aquella manera de pronunciar la palabra “prestado”.
Por último pensé en Julián.
Mi esposo había sabido todo aquello.
—¿Desde cuándo? —le pregunté a Betty.
—Desde el principio. Él me ayudó.
La palabra “ayudó” me resultó insoportablemente pequeña para lo que acabábamos de descubrir.
Betty explicó que había tenido a Lucía durante una etapa complicada de su juventud. Vivía lejos de la familia, tenía pocos recursos y estaba aterrada de que sus