se quedó dormida sobre su pecho. Le decía que nunca había sido un favor ni una obligación. Que había sido su hija desde que comenzaron a conocerse.
Claire llevó una mano a la boca.
Yo también lloré, pero no solamente de tristeza. Estaba enojada con un hombre al que había amado durante tantos años y al que ya no podía sentar frente a mí para pedirle explicaciones.
Julián había sido un buen padre. También había cometido una equivocación grave al decidir, sin consultarnos, qué parte de la historia de Claire