había prometido a su hermana mantener reservada su identidad. Escribía que, al principio, pensó que con ello protegía a todos. Con los años comprendió que su silencio podía convertirse en una carga para Claire, pero nunca encontró el valor de romper la promesa.
No trataba de presentarse como una víctima. Reconocía expresamente su error.
“Debí confiar en ustedes”, decía en una parte de la carta.
Más adelante hablaba de Claire. Recordaba el día en que llegó a casa, su miedo al escuchar ruidos fuertes y la primera ocasión en que