de la mesa sin saber dónde guardar la carpeta de Julián. Durante días había sentido que cada papel suyo nos ayudaba a conservarlo cerca. Ahora uno de esos papeles también me había mostrado una parte de él que yo no conocía.
Encontré a Claire en su cuarto, sentada junto a la ventana.
—¿Estás enojada conmigo? —le pregunté.
—No, mamá. Pero estoy enojada.
Me senté a su lado.
—Tienes derecho.
Claire me contó que llevaba años preguntándose por qué Betty parecía incómoda cuando la veía abrazar a Julián. Recordaba un cumpleaños