Viajé a Barcelona con una ecografía para sorprender a mi marido, pero en el aeropuerto lo vi besar a Patricia, la mujer que encontré con él antes de nuestra boda. Mientras yo escondía nuestro embarazo, él escribió: «Esta vez nadie nos interrumpirá». Hice la maleta sin enfrentarlo. Al día siguiente, Patricia me reveló quién la había invitado a aquella habitación 8 años atrás.

cuando significaba ignorar lo que veía. Álvaro también había tenido gestos verdaderamente cariñosos. Pero esos recuerdos no borraban sus mentiras.

Aquella tarde habló con una abogada de Sevilla. Le explicó que compartían una vivienda, que estaba embarazada y que quería proteger sus derechos sin convertir el conflicto en una guerra. La abogada le aconsejó reunir los documentos económicos a los que tuviera acceso, evitar acuerdos precipitados y buscar apoyo familiar.

Lucía reservó un vuelo de regreso. Después escribió a Álvaro: «Mañana a las 10:00, en la cafetería frente a