frente a ella.
—Dame 6 meses. Si al final sigues queriendo separarte, lo aceptaré.
—Mi decisión no es una prueba que tengas que superar.
Lucía sacó la ecografía y la dejó sobre la mesa. Álvaro la miró, desconcertado. Después abrió mucho los ojos.
—¿Vamos a tener un bebé?
—Estoy embarazada de 10 semanas.
Él se cubrió la boca con las manos. Lloró al contemplar aquella figura diminuta en blanco y negro. Durante años habían deseado tener un hijo, y él conocía cada resultado negativo que tanto había entristecido a Lucía.