Viajé a Barcelona con una ecografía para sorprender a mi marido, pero en el aeropuerto lo vi besar a Patricia, la mujer que encontré con él antes de nuestra boda. Mientras yo escondía nuestro embarazo, él escribió: «Esta vez nadie nos interrumpirá». Hice la maleta sin enfrentarlo. Al día siguiente, Patricia me reveló quién la había invitado a aquella habitación 8 años atrás.

frente a ella.

—Dame 6 meses. Si al final sigues queriendo separarte, lo aceptaré.

—Mi decisión no es una prueba que tengas que superar.

Lucía sacó la ecografía y la dejó sobre la mesa. Álvaro la miró, desconcertado. Después abrió mucho los ojos.

—¿Vamos a tener un bebé?

—Estoy embarazada de 10 semanas.

Él se cubrió la boca con las manos. Lloró al contemplar aquella figura diminuta en blanco y negro. Durante años habían deseado tener un hijo, y él conocía cada resultado negativo que tanto había entristecido a Lucía.