Viajé a Barcelona con una ecografía para sorprender a mi marido, pero en el aeropuerto lo vi besar a Patricia, la mujer que encontré con él antes de nuestra boda. Mientras yo escondía nuestro embarazo, él escribió: «Esta vez nadie nos interrumpirá». Hice la maleta sin enfrentarlo. Al día siguiente, Patricia me reveló quién la había invitado a aquella habitación 8 años atrás.

—Es maravilloso —susurró—. Podemos empezar de nuevo, los 3.

Lucía sintió la antigua tentación de creerle. Lo había amado desde la adolescencia. Una parte de ella todavía anhelaba la vida que había planeado.

Pero apartó esa esperanza de la realidad.

—Seremos padres, Álvaro. Eso no significa que debamos seguir casados.

—No quiero que nuestro hijo crezca sin mí.

—Entonces aprende a estar presente. Cumple tus responsabilidades y respeta a su madre. No necesitas ser mi marido para ser un buen padre.

Él bajó la cabeza. Por primera vez no encontró