Crecieron en Triana, compartieron veranos familiares en Cádiz y comenzaron a salir al terminar el instituto. Cuando él le pidió matrimonio, todos dijeron que aquella historia parecía escrita desde la infancia.
Pero la noche anterior a la ceremonia, Lucía abrió una habitación de hotel y encontró a Patricia con su camisón de seda. Álvaro aseguró que había bebido demasiado y que la había confundido con su prometida. Lloró, se arrodilló y llegó a amenazar con hacerse daño si lo abandonaba. Las familias le pidieron a Lucía que no cancelara la