boda. Ella, aterrada y enamorada, decidió creerle.
Desde entonces jamás volvió a mencionar a Patricia.
Ahora Álvaro llevaba 11 meses trabajando en Barcelona para ampliar el negocio familiar, mientras Lucía permanecía en Sevilla. Hablaban cada noche por videollamada. Él le prometía que pronto podrían vivir juntos otra vez. Ella guardaba en el bolso una cajita con la primera ecografía: 10 semanas de embarazo, después de años deseando tener un hijo.
Durante el vuelo, escuchó a una mujer conversar 2 filas delante.
—¿Vas a pasar su cumpleaños con él, aunque esté