casado? —preguntó una amiga.
—Su matrimonio es una fachada —respondió Patricia—. Me dice que soy la única mujer que nunca ha podido olvidar.
Lucía se quedó helada. Aquel día también era el cumpleaños de Álvaro.
Al aterrizar, lo llamó. No contestó. Había imaginado verlo correr hacia ella con aquella sonrisa de los días felices. En cambio, ocurrió algo que jamás olvidaría.
Poco después vio a Patricia salir de la terminal, levantar la mano y correr hacia un coche negro. Álvaro bajó la ventanilla, recibió su beso y le acarició la