no quiero que nadie siga viviendo engañado.
Su respuesta, al menos, fue sincera.
—¿Ryan le dijo que se casaría con ella?
—Madison dice que sí. Que vuestra relación estaba terminada y que únicamente manteníais las apariencias por las familias.
Solté una carcajada breve, involuntaria.
Helen me miró con tristeza.
—Me temo que no es cierto.
—Ayer estuvimos eligiendo los zapatos que llevará el día de nuestra boda —respondí—. Me preguntó si quería tener hijos el año que viene.
Helen cerró los ojos.
Pasaron varios segundos antes de que volviera a