he preguntado cuántas veces has cenado aquí con Madison Blake.
—Emily, no sé qué…
—No me insultes mintiéndome otra vez.
Me miró como si no reconociera a la mujer sentada frente a él.
—¿Has estado revisando mi teléfono?
Aquella fue su primera reacción.
No preguntó qué sabía.
No intentó tranquilizarme.
Quiso averiguar cómo lo había descubierto.
—¿Esa es la parte que te preocupa?
—No he dicho eso.
—Entonces contesta.
Ryan se pasó una mano por el rostro.
—Es complicado.
Sentí una serenidad extraña.
—No, Ryan. Es muy sencillo. Tú estás