historia para evitarse problemas.
—Emily, sé que he sido un idiota.
—No, Ryan. Un idiota olvida un aniversario o pierde las llaves. Tú has llevado dos vidas mientras decidías cuál te convenía más.
Su expresión se quebró.
—Nunca quise perderte.
—Querías conservarme —respondí—. No es lo mismo.
La segunda mentira
Me disponía a levantarme cuando Ryan pronunció algo que me obligó a quedarme.
—No tienes por qué cancelar la boda.
Lo miré, convencida de haber oído mal.
—¿Perdona?
—Podemos arreglarlo. Madison y yo hemos terminado. Me haré cargo del bebé