si es mío, pero eso no significa que tengamos que destruir nuestra relación.
Durante varios segundos no pude hablar.
—¿De verdad esperas que me case contigo sabiendo que otra mujer espera un hijo tuyo?
—Sé que te estoy pidiendo demasiado.
—No sabes absolutamente nada de lo que me estás pidiendo.
Ryan se inclinó desesperadamente hacia mí.
—Siete años, Emily. No podemos tirarlos por la borda.
Entonces comprendí algo.
Ryan hablaba de nuestros siete años como si fueran una deuda que yo debía pagar quedándome con él.
Como si cada recuerdo