Parte 1
Ocho años después de mi divorcio, llevé a mi madre a cenar a uno de los restaurantes más exclusivos de Polanco para celebrar la apertura de mi cuarta sucursal.
Salí de aquel lugar sabiendo que tenía un hijo de 7 años.
Y que mi propia madre había hecho todo lo posible para que yo jamás lo conociera.
Todo comenzó con una canción.
Yo estaba cortando un filete cuando escuché una voz infantil afuera del restaurante.
No presté atención hasta que reconocí la melodía.
Dejé los cubiertos sobre el