ti».
Unos días después, decidió presentar una denuncia y conservar los informes médicos.
No le prometí que Radu terminaría esposado.
Ese no era mi objetivo.
Pero tampoco íbamos a fingir que nada había ocurrido.
Mirela había sido testigo.
Denisa había estado allí.
Lavinia.
Cornelia. Y, como resultó, yo tenía la grabación.
La familia de Radu se enteró enseguida. Cornelia me envió un mensaje largo:
«¿Quieres destruir la vida de tu propio marido solo porque defendió a su hermana?».
Lo leí dos veces.
Respondí:
«Lavinia recibió 469 lei por una crema.