PARTE 2 / LA NOVIA QUE NO REGRESÓ

que si no regresas, van a demandarte.

—Mamá, necesito preguntarte algo.

—¿Qué ocurre?

—¿Papá dejó algún dinero a mi nombre?

Hubo un silencio tan largo que pensé que la llamada se había cortado.

Finalmente respondió:

—Tu padre dejó un fideicomiso.

Me incorporé.

—¿Qué fideicomiso?

Su voz tembló.

—Me pidió que no te lo contara hasta que cumplieras treinta años.

—Mamá, cumplí treinta hace dos meses.

Comenzó a llorar más fuerte.

—Lo sé.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Por qué me lo ocultaste?

—Richard me dijo que era mejor esperar