PARTE 2 / LA NOVIA QUE NO REGRESÓ

hasta después de la boda.

Me quedé helada.

—¿Richard Walsh sabía del fideicomiso?

Mi madre no respondió.

Entonces comprendí que aquella boda quizá nunca había sido únicamente una celebración.

A la mañana siguiente, Rebecca consiguió una copia de los documentos sucesorios de mi padre.

Cuando entró en el apartamento, llevaba una carpeta gruesa.

Se sentó frente a mí.

—Ava, tu padre dejó un patrimonio considerable administrado por un fideicomiso. Hay propiedades, inversiones y participaciones empresariales.

La miré sin comprender.

—¿Cuánto?

Rebecca respiró profundamente.

—El valor estimado supera los ocho millones