La Nieta Que Llegó Tarde, Pero Aún Pudo Devolverle La Vida

están entre las tragedias importantes.

Al final se rió.

Y cenamos pan tostado con queso fresco.

A la semana siguiente, fue Marta quien se equivocó con una cita médica.

Llegó corriendo, pálida, con el bolso abierto y las llaves en la mano.

—Mamá, lo siento, lo siento muchísimo.

Yo la dejé hablar.

Luego le dije:

—Hija, si vas a pedirme perdón cada vez que seas humana, no nos va a quedar tiempo para tomar café.

Marta se sentó.

Y por primera vez en mucho tiempo, se rió sin mirar el