La Nieta Que Llegó Tarde, Pero Aún Pudo Devolverle La Vida

grande.

Pero alguien la había preparado pensando en mí.

Y eso cambia cualquier lugar.

—No he podido comprar mucho —dijo Caterina rápido—. La cama es de segunda mano, pero está limpia. La vecina me ayudó a subirla. La nevera funciona. Y mañana compro más cosas. Poco a poco.

La miré.

Hablaba sin parar porque estaba asustada.

Yo también hacía eso de joven.

Cuando una no quiere llorar, empieza a explicar todo.

—Caterina.

Se calló.

—Está perfecta.

Entonces se tapó la boca con una mano.

Y se le llenaron los ojos.