ella entendiera algo desde el primer día.
—Cuidarme no significa hacerlo todo por mí —le dije—. Significa quedarte cerca por si te necesito.
Ella asintió.
—Lo voy a aprender.
—Las dos lo vamos a aprender.
Apagó la luz del pasillo.
Entré en mi habitación.
La maleta quedó abierta en una esquina.
Saqué las fotos.
Una de Marta cuando era niña.
Otra de Caterina con seis años, sin los dientes de delante, abrazada a mí en la cocina.
Otra de mi marido, que ya llevaba muchos años bajo tierra, aunque algunas