de eso parecía grave comparado con lo que mi cabeza imaginaba mientras el médico hablaba.
Pero cuando me dijo que probablemente llevaba casi seis días sin salir de aquel garaje, tuve que sentarme.
Valeria estaba despierta.
El médico le preguntó si quería que me quedara.
—Sí.
Me senté junto a su cama.
Durante casi una hora no hicimos más que mirarnos.
Yo tenía cien preguntas.
Quería saber cómo había ocurrido.
Quería saber por qué no había pedido ayuda antes.
Quería saber cuánto tiempo llevaba Julián tratándola de aquella manera.
Sobre