—Dos veces. Tal vez tres.
Camila comenzó a negar con la cabeza.
—No fue así.
—Me viste atada.
—Julián dijo que estabas fuera de control.
—Me viste atada.
—Dijo que intentabas lastimarlo.
—¿Y por eso me dejaste seis días encerrada?
Camila se tapó la boca.
No contestó.
Julián sí.
—No digas nada.
El policía lo condujo hacia la patrulla.
La ambulancia llevó a Valeria a un hospital privado porque yo no quería esperar ni un minuto más.
Tenía deshidratación, moretones en el hombro y heridas pequeñas en las muñecas. Nada