—¿Cuándo?
—Cuando estabas en la entrada.
—No escuché nada.
—Él había puesto música.
Recordé que desde la casa se escuchaba una televisión encendida.
Valeria continuó:
—Después lo escuché decirte que yo estaba en un retiro.
Cerré los ojos.
—Pensé que te habías ido.
—Me fui.
Ella me miró.
—Pero regresaste.
—Tardé demasiado.
—Regresaste.
No discutí.
Durante los días siguientes, las cosas se movieron rápido.
La policía aseguró el garaje.
Encontraron el cable.
Las botellas.
El candado comprado después de la última llamada que Valeria había hecho desde su teléfono.
También