Yo solamente quería defenderme.
—¿Y por eso ordenaste que la corrieran?
—¡Esa mujer no era nadie!
Alejandro la observó durante varios segundos.
—Acabas de cometer el error más caro de tu vida.
A la mañana siguiente, Mariana llegó a la sala del consejo acompañada por sus abogados.
Los directivos esperaban en silencio. Arturo Robles, padre de Alejandro y fundador reconocido del grupo, ocupaba la cabecera.
—Muchacha, los problemas de pareja se arreglan en casa —gruñó Arturo—. No tienes derecho a humillar a nuestra familia.
Mariana colocó una carpeta antigua sobre