seguir diciéndole lo que quiere escuchar.
Alejandro la confrontó aquella misma noche.
—¿También lo de Sergio es mentira?
Camila comenzó a llorar.
—Él me amenazó. Yo nunca quise hacerte daño.
—¿Y Mariana? ¿También te obligó Sergio a despedirla?
Camila no respondió.
—Yo destruí mi matrimonio por alguien que ni siquiera me respetaba.
—¡Tú también me prometiste cosas! —gritó ella.
Alejandro la miró sin emoción.
—Y voy a responder por mis decisiones. Pero tú tendrás que responder por las tuyas.
El proceso judicial siguió su curso. Los abogados de la empresa