la mesa. Sus manos temblaban.
—En marzo de 2018 yo estaba en Zaragoza con la abuela —dijo—. Se había caído en casa y me quedé con ella casi 2 semanas. No fui a ningún hospital por mí. No me operaron. No tuve ningún problema de ese tipo.
Lucía abrió el portátil.
La carpeta “2018” seguía allí.
El justificante de la transferencia mostraba 15.000 €. También estaban las capturas de llamadas rechazadas y, sobre todo, el mensaje de voz que su padre había dejado antes de recibir el dinero.
Lucía pulsó