En mi graduación, mientras todos brindaban por mi hermana, oí a mi padre reírse: «A ver si ahora encuentra algo que se le dé de verdad bien». Yo seguía con la toga puesta mientras la sala aplaudía. No lloré: salí y compré un billete de ida a Barcelona. Años después, mi hermana apareció con un historial médico: los 15.000 € jamás fueron para su operación.

Clara abrió la carpeta.

Dentro estaban sus historiales médicos de aquel año.

No había operación.

No había tumor.

No había urgencia.

No había nada.

Y por primera vez, las 2 hermanas comprendieron que sus padres no las habían enfrentado por accidente.

Las habían utilizado a las 2.

PARTE 3

Lucía no dijo nada durante varios segundos. Se limitó a mirar a Clara, esperando una risa nerviosa, una corrección, cualquier explicación que devolviera sentido a los últimos 7 años.

No llegó.

Clara entró en el piso y dejó la carpeta sobre