conocía.
Casi 1 año después, cuando por fin tenía 18.500 € ahorrados, recibió una llamada de su padre.
Su voz temblaba.
—Es Clara. Necesita una operación urgente. Nos faltan 15.000 €.
Lucía miró su cuenta bancaria.
Y sin saberlo, estaba a punto de pagar por la mentira que cambiaría su vida.
PARTE 2
Lucía tardó 40 segundos en responder.
—Te lo enviaré mañana.
Su padre ni siquiera dio las gracias. Solo repitió que Clara era su hermana y que “la familia estaba para estas cosas”.
A la mañana siguiente, Lucía