En mi graduación, mientras todos brindaban por mi hermana, oí a mi padre reírse: «A ver si ahora encuentra algo que se le dé de verdad bien». Yo seguía con la toga puesta mientras la sala aplaudía. No lloré: salí y compré un billete de ida a Barcelona. Años después, mi hermana apareció con un historial médico: los 15.000 € jamás fueron para su operación.

Creó una carpeta llamada “2018” y siguió adelante.

Durante 7 años nadie de su familia supo dónde vivía ni qué hacía realmente.

Hasta una mañana de julio, cuando llamaron a la puerta de su piso en Barcelona.

Era Clara.

Estaba agotada y llevaba una carpeta bajo el brazo.

—Mamá y papá me mandaron a buscarte. Dicen que están preocupados.

Lucía soltó una risa seca.

—¿Preocupados? Me bloquearon después de pedirme 15.000 € para tu operación.

Clara se quedó inmóvil.

—¿Qué operación?

Lucía sintió que el aire desaparecía de la habitación.