Creó una carpeta llamada “2018” y siguió adelante.
Durante 7 años nadie de su familia supo dónde vivía ni qué hacía realmente.
Hasta una mañana de julio, cuando llamaron a la puerta de su piso en Barcelona.
Era Clara.
Estaba agotada y llevaba una carpeta bajo el brazo.
—Mamá y papá me mandaron a buscarte. Dicen que están preocupados.
Lucía soltó una risa seca.
—¿Preocupados? Me bloquearon después de pedirme 15.000 € para tu operación.
Clara se quedó inmóvil.
—¿Qué operación?
Lucía sintió que el aire desaparecía de la habitación.