apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.
**PARTE 2**
Regresé a casa sin aceptar ninguna visita de Rebeca a los niños. No le prohibí volver a comunicarse con Jimena, pero le expliqué que debía respetar los límites que mi hija había expresado y que cualquier encuentro tendría que organizarse pensando en el bienestar de los cuatro.
Rebeca se molestó. Me recordó que seguía siendo su madre.
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