Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

**PARTE 2**

Regresé a casa sin aceptar ninguna visita de Rebeca a los niños. No le prohibí volver a comunicarse con Jimena, pero le expliqué que debía respetar los límites que mi hija había expresado y que cualquier encuentro tendría que organizarse pensando en el bienestar de los cuatro.

Rebeca se molestó. Me recordó que seguía siendo su madre.

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