respondí que nunca había negado ese hecho. Sin embargo, compartir un vínculo biológico no le permitía presentarse de repente en nuestras vidas y exigir que los niños reaccionaran como si hubieran pasado unas vacaciones separados.
Aquella tarde hablé con Mariana. Le conté todo, incluida la parte que me resultaba más difícil aceptar: Jimena había sentido que necesitaba ocultarme sus preguntas sobre Rebeca.
Mariana no intentó decirme qué debía hacer. Me preguntó si alguna vez había hablado con los niños sobre la posibilidad de que su madre regresara.
Comprendí que casi