mi hija le recordó que todavía estaba aprendiendo.
La profesora nos explicó que Jimena había desarrollado una voz artística muy personal y que sería bueno que continuara estudiando.
Me sentí orgulloso.
Pero también agradecí que alguien la reconociera por sus propias capacidades y no solamente por ser la hija responsable de una familia con dificultades.
Al regresar a casa, Jimena me preguntó si podía escribir a Rebeca para contarle la noticia.
Le respondí que sí.
Preparó un mensaje breve, acompañado por una fotografía de su dibujo favorito.
Rebeca contestó felicitándola