Una mañana mi esposa desapareció, dejándome solo con cuatro hijos pequeños y una nota de suicidio. Durante años trabajé incansablemente para mantener a la familia. Cuando por fin nos establecimos, apareció en la puerta… Creía que aún tendría un lugar en nuestras vidas, pero lo que encontró tras esa puerta fue mucho más doloroso de lo que jamás hubiera imaginado.

nunca.

Durante años intenté protegerlos dejando aquel tema fuera de nuestras conversaciones. Pero quizá el silencio que a mí me ayudaba a continuar les había impedido expresar lo que todavía necesitaban saber.

Después de cenar le pedí a Jimena que conversáramos a solas. Me mostró los mensajes que intercambió con Rebeca. Había encontrado un perfil suyo meses antes y tardó mucho en decidirse a escribirle. Su primera pregunta no fue cuándo regresaría, sino si alguna vez había pensado en ellos durante esos seis años.

Rebeca respondió que sí y le