nunca.
Durante años intenté protegerlos dejando aquel tema fuera de nuestras conversaciones. Pero quizá el silencio que a mí me ayudaba a continuar les había impedido expresar lo que todavía necesitaban saber.
Después de cenar le pedí a Jimena que conversáramos a solas. Me mostró los mensajes que intercambió con Rebeca. Había encontrado un perfil suyo meses antes y tardó mucho en decidirse a escribirle. Su primera pregunta no fue cuándo regresaría, sino si alguna vez había pensado en ellos durante esos seis años.
Rebeca respondió que sí y le