—Arturo, no empieces.
Pero él la ignoró.
—Hace dos años invertí casi todos nuestros ahorros en una franquicia de restaurantes. Pensé que podríamos aumentar nuestros ingresos durante la jubilación.
Fruncí el ceño.
—Nunca me hablaron de eso.
—La inversión fracasó. Seguimos poniendo dinero porque creíamos que podríamos recuperarlo. Después utilizamos una parte de nuestros ahorros restantes para pagar deudas. Vendimos el departamento que teníamos en Puebla y nos mudamos a uno rentado en Querétaro.
Mi madre miraba hacia la calle.
Mi padre continuó:
—Tenemos una pensión y algunos ahorros. Podemos