madre nos envió un vídeo.
Lo vi seis veces.
Y lloré las seis.
Aquel día comprendí que mi trabajo podía cambiar vidas.
No necesitaba demostrarle nada a Adrián.
Necesitaba construir algo que valiera la pena.
A la mañana siguiente, mi asistente me informó de que Adrián Fu había solicitado una reunión urgente con la dirección de LUMEN.
—Dice que es un asunto personal y empresarial —explicó.
—Los asuntos personales no pertenecen a nuestra agenda comercial.
—También ha llamado su madre.
Solté una risa breve.
—Eso sí que no me sorprende.