personas que lo quieren. No puedes aparecer y exigir que todo cambie porque acabas de descubrir que eres su padre.
Él se frotó el rostro.
—Me perdí sus primeros pasos.
No respondí.
—Su primera palabra —continuó—. Sus cumpleaños. Todo.
—Sí.
Los ojos se le llenaron de lágrimas.
—¿Cómo fue su nacimiento?
Sentí un nudo en la garganta.
No esperaba aquella pregunta.
—Llovía —respondí—. Nació de madrugada. Era muy pequeño y estaba muy enfadado con el mundo.
Adrián soltó una risa ahogada.
—¿Y ahora?
—Ahora también se enfada cuando no consigue