no existe.
Vivian guardó silencio.
Daniel se pasó ambas manos por el cabello.
—¿Quién demonios era mi esposa?
Vivian lo miró durante varios segundos.
Después dijo algo que lo irritó.
—Tal vez la pregunta correcta sea otra.
—¿Cuál?
—¿Quién era Mara antes de convertirse en tu esposa?
Daniel abrió la boca.
No respondió.
Porque, para su propia vergüenza, no lo sabía.
Sabía qué café tomaba.
Creía.
Sabía que prefería el otoño.
Creía.
Sabía que había estudiado ingeniería.
Nada más.
Nunca había leído uno solo de sus artículos.
Nunca había preguntado