había temido precisamente aquello.
Perder su ascenso.
Perder sus contactos.
Decepcionar a su familia.
Pero la amenaza ya no tenía el mismo efecto.
—Prefiero asumirlo a seguir mintiendo.
Claire lo contempló con una mezcla de incredulidad y rabia.
—Entonces será mejor que tengas algo muy importante que ofrecerle a tu querida Evelyn. Porque, cuando sepa con quién te has enfrentado por ella, quizá descubras que ya no le importas.
Adrian salió sin responder.
No sabía que Claire acababa de pronunciar la única verdad de aquella conversación.
Las estrellas de Evelyn