y pantalones sencillos.
Parecía agotado.
Cuando Evelyn lo invitó a sentarse, él permaneció de pie.
—He cancelado la boda.
Ella dejó el bolígrafo sobre el escritorio.
—Me alegro por Claire. Nadie merece casarse con alguien que no quiere estar a su lado.
Adrian recibió aquellas palabras como un golpe.
—No la quiero.
—Eso deberías habérselo dicho antes de prometerte con ella.
—Lo sé.
Sacó del bolsillo un pequeño estuche.
Dentro estaba el anillo que Evelyn había dejado sobre la mesa.
—Lo encontré en casa.
Ella no lo tocó.
—Te pertenece.