su apellido. Por la persona que siempre ha sido.
Todos brindaron.
Evelyn sintió que se le humedecían los ojos.
Había esperado durante años que Adrian la eligiera.
Que la presentara con orgullo.
Que reconociera públicamente que era la mujer con la que quería compartir su vida.
Pero ya no necesitaba aquella aprobación.
Había recuperado algo mucho más importante.
El respeto por sí misma.
Y comprendió, por fin, que la mayor victoria no había sido presentarse ante Adrian con dos estrellas sobre los hombros.
Tampoco descubrir que su padre era más