MI NOVIO, UN GENERAL, SE CASÓ EN SECRETO CON OTRA MUJER. VOLVÍ AL EJÉRCITO A RECIBIR MIS ESTRELLAS… SIN QUE ÉL SUPIERA QUE YO ERA LA HIJA DEL COMANDANTE SUPREMO

poderoso que la familia con la que él pretendía casarse.

Su verdadera victoria había sido marcharse cuando todavía lo amaba, porque entendió que el amor no podía exigirle renunciar a su dignidad.

Adrian creyó que la había perdido el día que descubrió quién era su padre.

Pero la verdad era mucho más sencilla: la perdió el día que olvidó quién era ella.