música —pedí.
Mi padre frunció el ceño.
—Mariana, deja de interrumpir.
—Acabo de recibir una noticia. Creo que deberían verla.
Lorena tomó su celular.
—¿Otra de tus tonterías?
Abrió el mensaje.
Su sonrisa desapareció.
Leyó el correo.
Después me miró con los ojos desorbitados.
—No puede ser.
Continua en la siguiente pagina
Mi madre se acercó.
—¿Qué sucede?
—¡Es mentira! —gritó Lorena—. ¡No pudiste haber aprobado!
Mi padre revisó su teléfono.
Observó la carta de contratación y las condiciones económicas.
Por primera vez en mi vida, no encontró palabras para