empresa.
Pero había cometido un error.
Había pensado que Mariana desaparecería con la misma facilidad con la que borraba sus huellas.
No sabía que ella había dejado una ruta.
No sabía que existía una memoria escondida.
No sabía que su propia necesidad de parecer perfecto podía convertirse en una prueba contra él.
Mariana guardó el teléfono y miró hacia la caja fuerte de Nexo en su memoria.
La información seguía ahí.
La póliza seguía existiendo.
Los mensajes entre Sergio y Paulina seguían esperando.
Pero antes de regresar necesitaba entender una