El día que mi suegra me dejó sin dinero para el inhalador de mi hijo, mi marido me dijo: “Firma lo que te piden y no habrá problemas”. Fingí creerle y llamé a mi hermana. Dos días después, en plena fiesta familiar, llevaba un collar de esmeraldas carísimo mientras esperaba que alguien descubriera lo que mi suegra escondía detrás de una pared.

observó unos segundos antes de decir:

—Tienes cara de llevar meses pidiendo perdón por respirar.

Intenté reírme, pero acabé contándole lo de la farmacia.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¿Te han bloqueado el acceso al dinero que tú también has ayudado a ganar?

—Es temporal. Hay una auditoría.

—Vera, eso no es una auditoría. Es una correa.

La frase me dolió porque sabía que tenía razón.

Cuando mencioné Construinversión, Diana dejó el tenedor sobre el plato.

—¿Qué relación tienes con esa sociedad?

—Soy administradora. Supuestamente.

—¿Supuestamente?

Le expliqué que Marcos me