El día que mi suegra me dejó sin dinero para el inhalador de mi hijo, mi marido me dijo: “Firma lo que te piden y no habrá problemas”. Fingí creerle y llamé a mi hermana. Dos días después, en plena fiesta familiar, llevaba un collar de esmeraldas carísimo mientras esperaba que alguien descubriera lo que mi suegra escondía detrás de una pared.

Eugenio cerró algunas ventanas del ordenador.

—La Agencia Tributaria ya está revisando varias operaciones del grupo. Si aparecen indicios suficientes, el asunto podría acabar en la Fiscalía y en un juzgado penal. Hablamos de posibles delitos fiscales, falsedad documental y fraude. Dependiendo de lo que se demuestre, podrías enfrentarte a consecuencias muy graves, incluso a prisión.

Me tapé la boca.

—Tengo un niño de seis años.

—Precisamente por eso necesitamos actuar antes de que manipulen más pruebas.

Diana me sujetó la mano.

—Vera, escucha. Una cosa es haber sido utilizada