Tenía esa forma de hablar que conseguía que una acabara sintiéndose culpable por formular preguntas perfectamente razonables.
—Pero pone que soy responsable de esas operaciones —insistí.
—Porque perteneces a la familia. Mamá utiliza sociedades auxiliares para organizar las compras. No hay ningún misterio.
Me besó en la frente y se marchó al baño.
Yo me quedé inmóvil.
Recordé entonces que, durante nuestro matrimonio, había firmado documentos en restaurantes, aeropuertos e incluso en la puerta del colegio de Leo. Siempre deprisa. Siempre porque alguien esperaba.
Me habían acostumbrado a confundir confianza