Sánchez, doña Mercedes, una mujer mayor con influencia considerable en los círculos militares debido a las conexiones de su difunto esposo. Beatriz se hizo amiga de ella, visitándola regularmente, escuchando sus quejas sobre cómo el ejército había tratado injustamente a su marido y eventualmente, compartiendo con ella, en la más estricta confianza, por supuesto, sus propias preocupaciones sobre ciertas irregularidades en la conducta militar de Ignacio.
Pero el verdadero golpe maestro, el descubrimiento que Beatriz sabía que sería la espada que cortaría el cuello de Ignacio definitivamente, vino cuando descubrió